Este poema lo escribí a propósito del ataque de EEUU a Irak, un día antes de los bombardeos
Súplica a Inanna
Inanna, Diosa del Amor, Reina del Cielo, Diosa de la Naturaleza.
Inanna Materia Primera, Sustancia Primordial, Hálito del Espíritu.
Tú que originas el Espacio y eres a la vez el Cuerpo de ese Espacio inmenso
que abrazas a las estrellas y a los soles sosteniéndolos cadenciosamente.
Señora Celeste, Terrena, Marina y Subterránea.
Reina del Día, Reina de la Noche.
Señora de lo Oculto, Señora Rostro de Plata.
Inanna-Diosa-Materia pulsátil y vibrante.
Fuerte y sinuosa hasta la mente, hasta la conciencia,
hasta el Espíritu, hasta los Dioses, hasta el Orígen.
Tú que creaste un lazo sagrado y mágico entre los pueblos del mundo,
no permitas que termine todo, ahí donde comenzó todo.
No te repliegues más. No te escondas como diosa otoñal-invernal.
No te ocultes debajo de la tierra, en las raíces y en las hierbas curativas.
No te refugies dentro de las cuevas.
Tu que creaste un sonido: el latido del corazón, el latido de la tierra.
Hazte patente, visible, luminosa, ya que el ciclo de la vida está completado,
porque tus hijas han emergido del Mundo Subterráneo,
para que la tierra tenga tiempo de primavera.
Tu que has descendido a los infiernos y conoces el sufrimiento humano,
libera la tierra del control de todo tirano,
recrea nuevamente el mundo, manifiesta la abundancia de los comienzos.
Tu que prolongas la tradición de las diosas-madres,
ten piedad de niños, niñas, ancianos, hombres y mujeres de tu antigua tierra,
dales vida, alimento, salud, bienestar.
Ampáralos en tu regazo.
Déjanos entrar a tu reino y reina en nuestro interior.
Ayúdanos a descubrir que lates en nuestra alma, porque Tú eres el Alma Misma.
Recorre los distintos lugares de la tierra animando la creación,
que por donde camines todo crezca y florezca.
Ofrécenos granadas, el fruto del Arbol de la Vida.
Ofrécenos el trigo, la luna, el cereal, la paz.
Muéstranos el poder sustentador de la vida, todavía presente en las fuerzas y energías de la tierra,
con sus florecimientos y repliegues estacionales,
dános a conocer los antiguos secretos de la unión sexual cósmica
para que nazcan hijas e hijos de la tierra.
Madre Inanna, vuelve al mundo para que la vida nazca sobre la tierra:
Que las hembras paran, las plantas florezcan y los árboles den sus frutos.
Que los humanos y las humanas participemos de este retorno primaveral.
Que expresemos sentimientos de amor, amistad, solidaridad.
Que celebremos ritos de iniciación de las nuevas generaciones de jóvenes
y seamos capaces de contemplar en comunidad como la naturaleza se renueva.
Que hayan festejos y esperanzas compartidas.
Que celebremos tu llegada adornadas con coronas de flores
y nuestros cuerpos bailen alegres danzas.